ÉTICA Y VALORES

Seguramente más de una vez hemos escuchado hablar de ética, juicio y valores morales, y aunque los tres términos poseen diferentes significados, de alguna forma podemos encontrar relación entre ellos. La ética es sin lugar a dudas lo que define gran parte de la personalidad de un ser humano, y en ella se involucran los valores, es decir, su escala de parámetros importantes, a los cuales, se supone, nunca renunciaría, ¿Pero cómo establece el hombre esa escala de valores que forman su ética?, sencillamente a través del juicio y el discernimiento; desde pequeños nuestros padres son los encargados de formarnos como personas, de enseñarnos aquello que está “bien” o “mal”, y a partir de allí crecemos aplicando nuestro juicio con respecto a actitudes y acciones. Pero para empezar a hablar de ética es necesario que definamos técnicamente qué es; entendemos por ella los principios y pautas de la conducta humana a la cual, en ocasiones, se la denomina moral.

Se entiende por valor moral todo aquello que lleve al hombre a defender y crecer en su dignidad de persona. El valor moral conduce al bien moral. Recordemos que bien es aquello que mejora, perfecciona y completa.

El valor moral perfecciona al hombre en cuanto a ser hombre, en su voluntad, en su libertad, en su razón. Se puede tener buena o mala salud, más o menos cultura, por ejemplo, pero esto no afecta directamente al ser hombre. Sin embargo vivir en la mentira, el hacer uso de la violencia o el cometer un fraude, degradan a la persona, empeoran al ser humano, lo deshumanizan. Por el contrario las acciones buenas, vivir la verdad, actuar con honestidad y el buscar la justicia perfeccionan al ser humano. El valor moral lo lleva a construirse como hombre a hacerse más humano.

Depende exclusivamente de la elección libre, el sujeto decide alcanzar dichos valores y esto sólo será posible basándose en esfuerzo y perseverancia. El hombre actúa como sujeto activo y no pasivo ante los valores morales, ya que se obtienen basándose en mérito.

Estos valores perfeccionan al hombre de tal manera que lo hacen más humano, por ejemplo, la justicia hace al hombre más noble, de mayor calidad como persona.

Para lograr comprender plenamente los valores morales debemos analizar la relación que éstos guardan con otro tipo de valores. Siendo el ser humano el punto de referencia para los valores, cabe ordenarlos de acuerdo con su capacidad para perfeccionar al hombre. Un valor cobrará mayor importancia en cuanto logre perfeccionar al hombre en un aspecto más íntimamente humano.

Los valores infrahumanos: Son aquellos que sí perfeccionan al hombre, pero en aspectos más inferiores, en aspectos que comparte con otros seres, con los animales, por ejemplo. Aquí se encuentran valores como el placer, la fuerza, la agilidad, la salud.

Los valores humanos inframorales: Son aquellos valores que son exclusivos del hombre, ya no los alcanzan los animales, únicamente el hombre. Aquí encontramos valores como los económicos, la riqueza, el éxito, por ejemplo. La inteligencia y el conocimiento, el arte, el buen gusto. Y socialmente hablando, la prosperidad, el prestigio, la autoridad, etc.

Valores Instrumentales: Son comportamientos alternativos mediante los cuales conseguimos los fines deseados.

Valores Terminales: Son estados finales o metas en la vida que al individuo le gustaría conseguir a lo largo de su vida.

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comentarios
  1. Soilarosa dice:

    ¿Pero cómo establece el hombre esa escala de valores que forman su ética?, sencillamente a través del juicio y el discernimiento.

    Ahora el joven no discierne, no tiene tiempo. Está ocupado con su audífono, con su celular, con los videojuegos, le da pereza pensar, leer, generar ideas, aceptar normas. La corrección le ofende, el consejo es alegato, la disciplina es un azote. No tiene autocontrol, sufre de verborrea pero en las clases y no diferencia entre lo correcto e incorrecto, lo común de lo normal, todo le parece lícito y se enfrenta a la autoridad del maestro.

    entonces yo me pregunto: ¿Cómo enseñar juicio si no tienen fundamentos en el alma ni en la mente? La ética no entra con inyecciones, ni por ósmosis, no es una consecuencia motivacional.
    Es una decisión personal. Suficiente es lo que se enseña en la primera infancia sobre el bien y el mal. Tanto hablar de convivencia y paz, de respeto, de valores y los estudiantes siguen agrediéndose de palabra y hecho en los salones. El irrespeto a las normas es el pan de cada día.

    Un joven que en grado quinto o sexto tenga estos comportamientos ya no lo endereza nadie. E infortunadamente así son la mayoría.

    Al gobierno se le olvida que el maestro nada puede hacer si el estudiante no pone su parte. Siempre hablan de la responsabilidad del docente, pero nunca mencionan la de los jóvenes. Por muy motivador que sea el docente, por muy preparado que esté, nada podrá hacer si no cuenta con la voluntad de ellos. Que a nadie se le olvide que los docentes trabajan es con la voluntad de los estudiantes.

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